Duelo de tres días en Cuba por fallecimiento de Nelson Mandela, gran amigo y aliado de la Revolución cubana

Por: CubainformaciónDuelo de tres días en Cuba por fallecimiento de Nelson Mandela, gran amigo y aliado de la Revolución cubana
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Viernes, 06 de Diciembre de 2013
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El Presidente de Cuba Raúl Castro escribía hace horas: “Mandela será recordado por la altura de su ejemplo y la firmeza de sus convicciones en la lucha contra el apartheid. Le profesamos profundo respeto y admiración, no solo por lo que hizo por su pueblo, sino por su amistad probada hacia nuestro país. De Mandela nunca podremos hablar en pasado”. En 2010 Fidel Castro le dedicó uno de sus textos: “Tu Patria, bajo la tiranía del Apartheid, fue convertida después de la Batalla de Cuito Cuanavale en instrumento de la guerra contra los combatientes internacionalistas cubanos y angolanos que avanzaban sobre la ocupada Namibia. Nadie podía ocultarte las noticias de la solidaridad que el pueblo, bajo tu guía, despertaba entre todas las personas honestas de la tierra”.

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Envía Raúl mensaje de condolencias por el fallecimiento de Mandela

Mensaje de Raúl Castro, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba al Excelentísimo Señor Jacob Gedleyihlekisa Zuma, Presidente de la República de Sudáfrica

La Habana, 5 de diciembre de 2013

Excelencia:

Con profundo dolor, le trasmito las más sentidas condolencias por el fallecimiento del querido compañero Nelson Mandela, en nombre del pueblo y el Gobierno cubanos, que hago extensivas a sus familiares, al Congreso Nacional Africano y a toda la Nación.

Mandela será recordado por la altura de su ejemplo, la grandeza de su obra y la firmeza de sus convicciones en la lucha contra el apartheid, y por su invaluable aporte a la construcción de una nueva Sudáfrica.

Le profesamos profundo respeto y admiración, no solo por lo que hizo por su pueblo, sino por su amistad probada hacia nuestro país.

De Mandela nunca podremos hablar en pasado.

Reciba, estimado Presidente, el testimonio de mi más alta consideración y estima.

Raúl Castro Ruz

Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba

Consejo de Estado declara Duelo Oficial y Duelo Nacional por fallecimiento de Mandela

Con motivo del fallecimiento del entrañable amigo y ex Presidente de la República de Sudáfrica, Nelson Mandela, el Consejo de Estado de la República de Cuba ha decidido decretar Duelo Oficial a partir de las 6:00 a.m. del día 6 de diciembre hasta las 12:00 de la noche del 7 de diciembre, y Duelo Nacional durante el día 8.

Mientras estén vigentes el Duelo Nacional y el Oficial, la bandera cubana será izada a media asta en los edificios públicos e instituciones militares.

Durante la vigencia del Duelo Nacional quedan suspendidos todos los espectáculos públicos y actividades festivas.

5 de diciembre de 2013

Mandela de Fidel, en julio de 2010

Viejo y prestigioso amigo, cuánto me place verte convertido y reconocido por todas las instituciones políticas del mundo como símbolo de la libertad, la justicia y la dignidad humana.

Te convirtieron en trabajador forzado en las canteras, como hicieron con Martí cuando tenía 17 años.

Sólo estuve en la prisión política menos de dos años, pero fue tiempo suficiente para comprender lo que significan 27 en las soledades de una prisión, separado de familiares y amigos.

En los años finales de tu martirio, tu Patria, bajo la tiranía del Apartheid, fue convertida después de la Batalla de Cuito Cuanavale en instrumento de la guerra contra los combatientes internacionalistas cubanos y angolanos que avanzaban sobre la ocupada Namibia. Nadie podía ocultarte las noticias de la solidaridad que el pueblo, bajo tu guía, despertaba entre todas las personas honestas de la tierra.

Entonces, como hoy, el enemigo estaba a punto de dar un zarpazo nuclear contra las tropas que, en ese caso, avanzaban contra el sistema odioso del Apartheid.

Nunca nadie fue capaz de explicarte de dónde salieron y cuándo se llevaron aquellos instrumentos de muerte.

Visitaste nuestra Patria y te solidarizaste con ella, cuando todavía no eras Presidente de Sudáfrica elegido libremente por el pueblo.

Hoy la humanidad está amenazada por el mayor riesgo en toda la historia de nuestra especie.

Ejerce toda tu inmensa fuerza moral para mantener a Sudáfrica lejos de las bases militares de Estados Unidos y la OTAN.

Amigos ayer del Apartheid, hoy compiten cínicamente por simular amistad.

Los pueblos de África que sobrevivan a la catástrofe nuclear que se avecina, necesitarán más que nunca los conocimientos científicos y los avances de la tecnología sudafricana.

La humanidad aún puede preservarse de los golpes demoledores de la tragedia nuclear que se aproxima, y la ambiental que ya está presente.

Fraternalmente,

Fidel Castro Ruz

Julio 18 de 2010

9 y 03 a.m.

Falleció Nelson Mandela, gran líder y amigo de Cuba

La Habana, 5 dic (AIN) Nelson Mandela, líder sudafricano y gran amigo de Cuba, dejó de existir hoy a los 95 años en su residencia de Johannesburgo, acompañado por un gran número de familiares, amigos y representantes del gobierno sudafricano.

A lo largo de 2013 sus condiciones de salud se deterioraron de manera gradual y en marzo Mandela tuvo que someterse a una intervención quirúrgica, a partir de junio sus problemas pulmonares empeoraron y fue ingresado en Pretoria en “situación crítica”, destaca el sitio digital de la agencia de noticias Prensa Latina.

La muerte del Premio Nobel de la Paz de 1993 e internacionalmente venerado luchador antiapartheid fue confirmada en la noche del jueves en un comunicado a toda la nación por el presidente Jacob Zuma.

Los cubanos recuerdan al líder social con un cariño entrañable por la estrecha relación que mantuvo con la Isla y el líder de la Revolución cubana Fidel Castro.

Las elecciones de 1994 convirtieron a Mandela en el primer presidente negro de Sudáfrica; desde ese cargo puso en marcha una política de reconciliación nacional, manteniendo a De Klerk como vicepresidente, y tratando de atraer hacia la participación democrática al díscolo partido Inkhata de mayoría zulú.

Sudáfrica llora a Mandela, el mundo también

Fausto Triana – Diario Granma.- Fallecido hoy a los 95 años de edad en su residencia de Johannesburgo, Nelson Mandela constituye uno de los mayores ejemplos de líderes políticos de la humanidad, con un poder de sacrificio y entrega para la historia de su entrañable Sudáfrica.

Figura inconmensurable, tuvo la capacidad de estremecer como nunca a su país y regalar un ejemplo internacional de extraordinarias dimensiones.

Durante el largo período en que estuvo convaleciente en un hospital de Pretoria, con la vida siempre en un hilo por su agravada afección pulmonar, una vez más atrajo multitudes para aglutinar a su pueblo en torno a su figura, además de despertar la admiración y el reconocimiento internacional.

Mandela tuvo, entre otras muchas virtudes, la capacidad de hacer cierta la palabra al pie de la letra.

“Los verdaderos líderes deben estar dispuestos a sacrificarlo todo por la libertad de su pueblo”, dijo en una ocasión el hombre que resistió 27 años de prisión.

El queridísimo Madiba (título honorífico concedido por los ancianos del clan Mandela) o Tata, como también lo llamaban afectuosamente, fue el primer presidente de Sudáfrica elegido democráticamente el 19 de mayo de 1994.

Dio una de las muestras más extraordinarias de perdón en su incansable batalla por la reconciliación nacional, cuando ofreció todo su apoyo al equipo de rugby los Springboks (gacela de África del Sur) en la disputa de la Copa Mundial de 1995.

Los Springboks habían sido hasta entonces símbolo de los sectores de raza blanca íntimamente ligados al régimen del apartheid, pero Mandela decidió hacer valer la condición de su país de Nación Arcoiris.

El tema inspiró al reputado cineasta y actor estadounidense Clint Eastwood a realizar la película Invictus, que refleja con evidente admiración la sapiencia, entusiasmo, dedicación y estrategia de largo alcance político de Mandela, pese al quebranto permanente de su salud.

Nacido en Mvezo, El Cabo, el 18 de julio de 1918, estudió Derecho en la Universidad de Witwatersrand, y se graduó en 1942 como abogado. La gran cruzada de su vida fue acabar con la discriminación racial y las asimetrías sociales de su Patria.

“Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma”, repetía en Robben Island donde fue confinado 27 años de su vida a trabajos forzados y a una diminuta celda en la cual amplió su cultura general y se convirtió en un apasionado de la música clásica y la poesía.

“I am the master of my fate, I am the captain of my soul”, la frase favorita de Mandela, del poema Invictus de William Ernest Henley, guarda relación directa con la esencia del pensamiento del líder histórico del Consejo Nacional Africano (ANC, por sus siglas en inglés).

Tras la creación del Partido Nacional Sudafricano en 1948, con su política de apartheid, Madiba desempeñó un papel relevante dentro del Congreso Nacional Africano (al que ingresó en 1944), especialmente en la Campaña de desobediencia civil de 1952.

Acto seguido, el Congreso del Pueblo de 1955, en el que la adopción de la Carta de la Libertad provee el programa principal en la causa contra el apartheid, Mandela se suma a otra figura de la batalla contra el racismo, Oliver Tambo.

Junto a otros 150 compañeros, Mandela y Tambo fueron arrestados el 5 de diciembre de 1956 y sentenciados a prisión, que cumplen hasta ser liberados en 1961, cuando se les declaró no culpables.

Pero en 1962 Madiba fue arrestado y condenado por sabotaje a cadena perpetua.

Estuvo 27 años en la cárcel, la mayor parte de ellos en Robben Island, donde su reputación creció y llegó a ser conocido como el líder negro más importante en Sudáfrica, con enorme repercusión internacional.

Tras su liberación el 11 de febrero de 1990, Mandela lideró las negociaciones para conseguir una democracia multirracial en Sudáfrica, una de sus grandes quimeras que se hizo realidad en 1994 con las primeras elecciones democráticas por sufragio universal.

Dominó ampliamente los comicios y gobernó de 1994 hasta 1999, con una agenda que dio prioridad a la apertura internacional de Sudáfrica, el agradecimiento directo a todos los países -muy en especial a Cuba-, que contribuyeron a su libertad, a la democracia y también a la independencia de Namibia.

Colocó a la Nación Arcoiris en el mapa internacional ya en el plano de la cooperación, el intercambio y los negocios, y en su permanente afán por la reconciliación, fue artífice además de la sede para su país de la Copa Mundial de Fútbol de 2010.

“Ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los demás”, destacó en una oportunidad Madiba.

Fue laureado con más de 250 galardones internacionales, entre ellos el Premio Nobel de la Paz de 1993. Tuvo seis hijos y contrajo matrimonio con Evelin Ntoko Mase, Winnie Madikizela y, hasta la actualidad, Graca Simbine Machel.

Sudáfrica llora hoy a Nelson Mandela. El mundo también.

Mandela: “Ejemplo de un hombre absolutamente íntegro”

Blog “La pupila insomne”.- Este 5 de noviembre de 2013 ha muerto Nelson Mandela, símbolo mundial de la lucha contra el racismo y entrañable amigo de Cuba y Fidel. En julio de 1991 Mandela visitó Cuba, estas fueron las palabras que pronunció Fidel en respuesta al discurso del líder sudafricano en que reconoció el insoslayable papel de Cuba en la lucha contra el apartheid.

Si se quiere tener un ejemplo de un hombre absolutamente íntegro, ese hombre, ese ejemplo es Mandela (APLAUSOS). Si se quiere tener un ejemplo de un hombre inconmoviblemente firme, valiente, heroico, sereno, inteligente, capaz, ese ejemplo y ese hombre es Mandela (APLAUSOS). Y no lo pienso después de haberlo conocido, después de haber tenido el privilegio de conversar con él, después de haber tenido el gran honor de recibirlo en nuestro país, lo pienso desde hace muchos años, y lo identifico como uno de los más extraordinarios símbolos de esta era.

Pienso esto de él y de su pueblo, porque si vamos a hablar de las más justas de las causas, es la causa que ellos han representado. Si hay algo repugnante y odioso en este mundo, donde hay unas cuantas cosas repugnantes y odiosas, eso tan repugnante y odioso es el apartheid. ¿Invento de quién, de los comunistas, de los socialistas, del socialismo? (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”) ¡No! Invento que expresa la esencia del capitalismo, invento del colonialismo, invento del neocolonialismo, invento del fascismo.

¿Y en qué se diferencia el apartheid de aquella práctica aplicada durante siglos de arrancar decenas de millones de africanos del seno de su tierra y traerlos a este hemisferio para esclavizarlos, para explotarles hasta la última gota de sudor y de sangre? Quién puede saberlo mejor que Matanzas si aquí en esta parte del occidente del país había tal vez más de 100 000 esclavos. Llegaron a ascender en la primera mitad del pasado siglo a 300 000 en toda Cuba, y una de las provincias donde más esclavos había era esta, escenario también de grandes sublevaciones. Por eso nada tan justo ni tan legítimo como ese monumento que se acaba de erigir en esta provincia al esclavo rebelde (APLAUSOS).

El apartheid es el capitalismo y el imperialismo en su forma fascista, y entraña la idea de razas superiores y razas inferiores.

Pero el pueblo negro de Sudáfrica no solo ha tenido que enfrentarse al apartheid, ha tenido que enfrentarse a la más brutal desigualdad y represión política, y ha tenido que enfrentarse a la más cruel explotación económica. Se ha tenido que enfrentar a estas tres grandes tragedias, por eso pienso que en nuestra era no podía haber causa más justa que la causa que han dirigido el ANC, el compañero Mandela y otros muchos capaces y brillantes cuadros de esa organización, varios de los cuales hemos tenido el privilegio de conocer en nuestro país.

Hoy los occidentales tratan de congraciarse con Africa, tratan de congraciarse con los que odian el apartheid, pero la gran realidad es que el apartheid fue una creación de Occidente, del Occidente capitalista e imperialista.

La gran verdad es que occidente apoyó el apartheid, le suministró tecnología, incontables miles de millones en inversiones, incontables cantidades de armamentos y, además, apoyo político. No, el imperialismo no rompió con el apartheid, el imperialismo no bloqueó al apartheid, el imperialismo mantuvo y mantiene excelentes relaciones con el apartheid. Había que bloquear a Cuba donde hace mucho rato las reminiscencias del apartheid, es decir, la discriminación racial, desaparecieron; había que bloquear a Cuba como castigo por su Revolución, como castigo por su justicia social, pero jamás al apartheid. Tomaron contra este algunas tibias medidas económicas que no tenían la menor trascendencia, y son los que ahora —según me contaba el propio Mandela— se preguntan y le preguntan por qué su amistad con Cuba, por qué sus relaciones con Cuba y, como él dijo aquí, por qué sus relaciones con el Partido Comunista Sudafricano, como si todavía el fantasma del comunismo estuviera recorriendo el mundo (APLAUSOS). Por qué sus relaciones con este pequeño país que tan leal fue siempre a la causa del pueblo sudafricano en su lucha contra el apartheid. Eso demuestra la lógica de los reaccionarios y de los imperialistas.

Estaría mal por parte nuestra resaltar la modesta contribución de Cuba a la causa de los pueblos, pero escuchando el discurso de Mandela pienso, compañeras y compañeros, que es el más grande y el más profundo tributo que se les ha rendido jamás a nuestros combatientes internacionalistas (APLAUSOS). Pienso que sus palabras han de quedar, como escritas en letras de oro, en homenaje de nuestros combatientes. El fue generoso, muy generoso, él recordó la epopeya de nuestro pueblo en Africa, allí donde se manifestó todo el espíritu de esta Revolución, todo su heroísmo y toda su firmeza.

¡Quince años estuvimos en Angola! Cientos y cientos de miles de cubanos pasaron por allí y otros muchos miles pasaron por otros países, era la época en que el imperialismo daba cualquier cosa con tal de que Cuba se retirara de Angola y cesara en su solidaridad con los pueblos de Africa; pero nuestra firmeza fue mayor que todas las presiones y fue mayor que cualquier beneficio que nuestro país pudiera sacar si hubiese cedido a las exigencias imperialistas, si es que realmente puede haber alguna vez beneficio en el abandono de los principios y en la traición.

Estamos orgullosos de nuestra conducta, y de Angola regresaron victoriosas nuestras tropas, pero, ¿quién lo ha dicho como lo dijo él? .¿Quién lo ha expresado con esa honestidad, con esa elocuencia? Lo que nosotros no hemos dicho, porque nos lo impide la elemental modestia, lo ha expresado él aquí con infinita generosidad, recordando que nuestros combatientes hicieron posible mantener la integridad y alcanzar la paz en la hermana República de Angola; que nuestros combatientes contribuyeron a la existencia de una Namibia independiente; él añade que nuestros combatientes contribuyeron a la lucha del pueblo de Sudáfrica y del ANC; él ha dicho que la batalla de Cuito Cuanavale cambió la correlación de fuerzas y abrió posibilidades nuevas.

No éramos ajenos a la importancia del esfuerzo que allí realizábamos desde 1975 hasta la última hazaña, que fue aceptar el desafío de Cuito Cuanavale, a más distancia que la que hay entre La Habana y Moscú, adonde puede llegarse en 13 horas de vuelo, sin incluir las escalas. Para llegar a Luanda desde La Habana hacen falta de 14 a 15 horas de vuelo, y Cuito Cuanavale estaba allá en un rincón de Angola, en dirección sureste, a más de 1 000 kilómetros de Luanda, allí nuestro país tuvo que aceptar el reto.

Como les contaba el compañero Mandela, en esa acción la Revolución se jugó todo, se jugó su propia existencia, se arriesgó a una batalla en gran escala contra una de las potencias más fuertes de las ubicadas en la zona del Tercer Mundo, contra una de las potencias más ricas, con un importante desarrollo industrial y tecnológico, armada hasta los dientes, a esa distancia de nuestro pequeño país y con nuestros recursos, con nuestras armas. Incluso corrimos el riesgo de debilitar nuestras defensas, y debilitamos nuestras defensas, utilizamos nuestros barcos, única y exclusivamente nuestros barcos y nuestros medios para cambiar esa correlación de fuerzas que hiciera posible el éxito de los combates; porque a tanta distancia no sé si se libró alguna vez alguna guerra entre un país tan pequeño y una potencia como la que poseían los racistas sudafricanos.

Todo nos lo jugamos en aquella acción, y no fue la única vez; creo que nos jugamos mucho, mucho, mucho también, cuando en 1975 enviamos nuestras tropas a raíz de la invasión sudafricana a Angola. Allí estuvimos 15 años, repito, tal vez no habría hecho falta tanto tiempo, de acuerdo con nuestro pensamiento, porque de acuerdo con nuestro pensamiento aquel problema lo que había era que resolverlo y, sencillamente, prohibirle a Sudáfrica las invasiones a Angola. Esa era nuestra concepción estratégica: si queremos que haya paz en Angola, si queremos que haya seguridad en Angola, hay que prohibirles a los sudafricanos que hagan invasiones a Angola. Y si queremos impedirles a los sudafricanos, prohibirles que hagan invasiones, hay que reunir las fuerzas y los medios necesarios para impedírselo. Nosotros no teníamos todos los medios, pero esa era nuestra concepción.

La situación verdaderamente crítica se creó en Cuito Cuanavale, donde no había cubanos, porque la unidad cubana más próxima estaba a 200 kilómetros al oeste, lo cual nos llevó a la decisión de emplear los hombres y los medios que hicieran falta —por nuestra cuenta y nuestro riesgo—, enviar lo que hiciera falta, aunque fuese necesario sacarlo de aquí.

Cuito Cuanavale es el lugar que se hizo histórico, pero las operaciones se extendieron a lo largo de toda una línea de cientos de kilómetros y se derivó de ellas un movimiento hacia el suroeste de Angola de gran importancia estratégica. Todo eso se simboliza con el nombre de Cuito Cuanavale, que fue donde empezó la crisis; pero alrededor de 40 000 soldados cubanos y angolanos con más de 500 tanques, cientos de cañones y alrededor de 1 000 armas antiaéreas —en su inmensa mayoría armas antiaéreas nuestras que sacamos de aquí— avanzaron en dirección a Namibia, apoyados por nuestra aviación y un aeropuerto de avanzada construido en cuestión de semanas.

No voy a hablar aquí de pormenores y detalles de los combates, estrategias y tácticas, eso lo dejaremos a la historia; pero íbamos decididos a resolver el problema por nuestra cuenta y riesgo, unidos a los angolanos, íbamos decididos a poner fin de una vez y por todas a las invasiones a Angola. Los hechos resultaron tal como los preveíamos —y nosotros no queremos ofender a nadie, no queremos humillar a nadie—, porque cuando se creó esa correlación de fuerzas, esa nueva correlación de fuerzas —y en nuestras manos había una invencible tropa, una invencible e incontenible tropa— se crearon las condiciones para las negociaciones en las cuales participamos durante meses.

Allí hubieran podido tener lugar grandes batallas, pero era mejor, ante la nueva situación, resolver en la mesa de negociaciones el problema del respeto a la integridad de Angola y la independencia de Namibia. Nosotros sabíamos, ¡cómo íbamos a ignorarlo!, que aquellos acontecimientos habrían de influir profundamente en la propia vida de Africa del Sur, y era una de las razones, una de las motivaciones, uno de los grandes estímulos que nos impulsaban; porque sabíamos que al resolver el problema allí en Angola, las fuerzas que luchaban contra el apartheid recibirían también los beneficios de nuestras luchas.

¿Lo hemos dicho así alguna vez? No, nunca, y tal vez no lo habríamos dicho nunca, porque pensamos que, en primer término, los éxitos que ha obtenido el ANC se deben, por encima de cualquier solidaridad internacional, por encima del enorme apoyo externo, de opinión pública en algunos casos, de acciones armadas en el caso nuestro, lo determinante, lo decisivo fue el heroísmo, el espíritu de sacrificio y de lucha del pueblo sudafricano dirigido por el ANC (APLAUSOS).

Este hombre, en estos tiempos de cobardía y de tantas cosas, ha venido a decirnos esto que nos ha dicho en la tarde de hoy. Es algo que no podrá olvidarse jamás y que nos da la dimensión humana, moral y revolucionaria de Nelson Mandela (APLAUSOS).

No he apreciado solo las palabras que se relacionan con nosotros y el hermoso homenaje rendido a nuestros combatientes internacionalistas, demostrándonos que la sangre derramada, los sacrificios, el esfuerzo y el sudor de tantos y tantos cubanos no fueron en vano. He apreciado mucho sus palabras sabias, inteligentes, precisas, reveladoras de una táctica y una estrategia verdaderamente revolucionarias.

Ha explicado aquí con una claridad impresionante lo que se proponen y lo que quieren, cómo desean alcanzarlo y cómo están seguros de lograrlo. Así tenemos aquí a este hombre que pasó decenas de años en la cárcel meditando, reflexionando, estudiando y luchando, convertido en un extraordinario líder político, en un extraordinario luchador, en un invencible luchador.

Estamos seguros de que ya nada ni nadie puede evitar el éxito de esa lucha noble y humana, de esa lucha tan justa que él la sintetiza en una sociedad con igualdad, una sociedad democrática, una sociedad no racista.

Y créanme, compañeras y compañeros, que el ANC se enfrenta a una tarea verdaderamente compleja y difícil, pues a pesar de contar con la inmensa mayoría del pueblo sudafricano no son pocos los ardides, ni son pocos los trucos, ni pocas las maniobras que los reaccionarios han utilizado para obstaculizar el acceso del pueblo de Sudáfrica a sus metas; pero pienso que si hay algo superior a esas dificultades, es el talento del compañero Nelson Mandela y de los dirigentes del ANC (APLAUSOS).

Nos sentimos estimulados en este 26 de Julio, y nos sentimos extraordinariamente honrados por la presencia y las palabras de tan ilustre dirigente político y revolucionario, ¡nunca lo olvidaremos! (APLAUSOS.)

Editó:Asoc.Martiana 

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